domingo, 28 de septiembre de 2014

La peste negra y sus consecuencias económicas.

En Europa la peste negra supuso en el siglo XIV un desastre demográfico que se llevó por delante entre un tercio y la mitad de la población del continente, lo que provocó un auténtico colapso de la actividad económica, hundiendo la producción agraria y el consumo, así como la incipiente actividad industrial y también el comercio.

En España las repercusiones de la peste negra fueron nefastas en todos los ámbitos pero nos centraremos en las consecuencias de la desaparición masiva y repentina de gran parte de la población tras la aparición de varios brotes consecutivos. Este hecho afectó indudablemente a la demanda de alimentos y otros productos, lo cual se tradujo en una drástica caída general de los precios puesto que se redujo considerablemente la cantidad de demanda de los productos.

Ante la desaparición de gran parte de los contribuyentes, e incluso de cargos públicos, se dieron situaciones de caos que impidieron la recaudación efectiva de impuestos .Los terratenientes que soportaron la epidemia se encontraron con grandes campos en los que se abandonaron las cosechas, que eran el gran motor económico de la época.

La gran pérdida de población trajo cambios económicos basados en el incremento de la movilidad social según la despoblación erosionaba las obligaciones de los campesinos a permanecer en sus tierras tradicionales. La repentina escasez de mano de obra barata proporcionó un gran incentivo para la innovación que ayudó a traer el fin de la edad media.



No hay comentarios:

Publicar un comentario