Batalla de Waterloo:
Fue un combate librado entre el ejército francés comandado por el emperado rNapoleón Bonaparte y las tropas británicas, holandesas y alemanas dirigidas por el duque de Wellington y el ejército prusiano del mariscal de campo Gebhard Leberecht von Blücher, cerca de la localidad de Waterloo (Bélgica), en junio de 1815.
Tras la vuelta del Emperador de su exilio en la isla de Elba, y al reunirse la Séptima Coalición contra él, Napoleón decide invadir los Países Bajos, donde se están reuniendo tropas de la Coalición. Se enmarca dentro de los denominados Cien Días(véanse las Guerras Napoleónicas).
Tratado de París en 1815:
El tratado, promulgado En nombre de la Santísima e Indivisible Trinidad, era un anticipo del retorno de los Jesuitas exiliados y del nuevo papel de la religión, especialmente de la Católica, como reacción a la era de Napoleón. El tratado era breve, y además de preservar a Francia y a Europa de las convulsiones con las que había sido amenazada por las últimas empresas de Napoleón Bonaparte, los firmantes repudiaban también la Revolución francesa: ...y por los métodos revolucionarios reproducidos en Francia.
El tratado se presenta con el deseo de consolidar, manteniendo inviolable la autoridad real y restaurando las operaciones de la Carta Constitucional, el orden de las cosas que habían sido felizmente restablecidas en Francia. La Carta Constitucional a la que se refiere con tanta esperanza, era la Constitución francesa de 1791, promulgada en las postrimetrías del Antiguo Régimen como consecuencia del estallido de la Revolución. Sus intenciones para el gobierno de Francia podían fácilmente ir por mal camino a pesar de las paternales intenciones de su rey, como el tratado subraya.
El Primer Tratado de París, de 30 de mayo de 1814, y el Acta Final del Congreso de Viena, de 9 de junio de 1815, fueron confirmados en su totalidad en este segundo tratado.

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